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Agustín Américo Merlo y ¡que no se enteren los rusos!

Américo Agustín Merlo, del Sindicato Obrero de la Carne, como tantos otros participó del 17 de octubre de 1945.

El gremio recibió una invitación de Perón para que designara un precandidato para delegado obrero en embajadas argentinas, los compañeros propusieron a Agustín Américo, quien después del curso de capacitación fue enviado a EEUU. Desde Berisso a Washington llegó junto con su familia.

Una nota aparte: se conoce la trayectoria de este compañero porque le gustaba escribir mucho y dejo carpeta de recuerdos a su familia, de ahí que se pueden contar más su trayectoria que con otros delegados obreros.

Algunos ejemplos antes de recordar la acción que refiere el título: dio charlas al propio personal de la embajada sobre el Plan quinquenal y sobre Objetivos sociales de la Revolución. En 1948 fue miembro observador a la Conferencia Internacional del Trabajo que se realizó en San Francisco y tuvo la oportunidad de compartir algunos trabajos con el jovencísimo Antonio Cafiero quien era consejero económico en la Embajada, redactaba un boletín del ambiente económico-financiero, y Agustín colaboraba con información de la actividad laboral.

Ahora viene donde queremos llegar: se acercaba fin de año en 1949 y como era costumbre en esos tiempos las asociaciones de beneficencia buscaban ayuda con motivo de las Fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Cuenta en sus memorias que “llegaron a la embajada circulares de varias entidades benéficas pidiendo colaboración, lo conversé con el embajador Remorino y las autoridades máximas de la Embajada evaluaron canalizar hacia el gobierno argentino, el pedido de ayuda”  

“Elegimos dos solicitudes: de un asilo de ancianos llamado Sunset Home, y de una sociedad de beneficencia para niños necesitados, Children and Society. Se me indicó que ofreciera ayuda a los niños ‘pobres’ (unos 500 niños de ambos sexos). Me comuniqué con la dirección de las entidades y les pedí que me formalizaran el pedido por escrito. Así lo hicieron y al tiempo llegaron a Washington varios bultos conteniendo la ropa”.

“Al comunicarle a la Sra. de Waters (el matrimonio Waters estaba al frente de esa entidad) que al día siguiente llevaría los bultos y que iría con un fotógrafo para documentar la entrega, me contestó alborozada que ‘ella daría la noticia a la prensa’. Así lo hizo, y ya esa misma tarde, al llegar a mi casa, los títulos de los vespertinos, la radio y los noticiosos se referían a la ‘Ayuda de la Sra. de Perón para los niños necesitados de Washington’”. Se armó un alboroto tan grande que el matrimonio Waters se asustó y me pidió que dejara sin efecto la entrega”.

“Nosotros, acosados por el periodismo, nos ateníamos a que ‘estábamos ayudando de buena fe a una entidad reconocida que nos había pedido nuestra colaboración’. Intervino el Departamento de Estado aconsejando a los Waters a que ‘recibieran la ayuda con el mismo espíritu con que se brindaba’ y cuando llegamos con los bultos, la cuadra era un espectáculo: chicos, coches, periodistas, vecinos, nos estaban esperando. Un periodista respondiendo a un comentario mío me dijo ‘canchero: ’Esto le va a costar un ascenso’. Noticieros radiales, televisivos, editoriales en los principales diarios del país, vecinos que me llamaban para aconsejarme – incluso alguno para manifestaba su disconformidad- me hicieron ‘tan popular’ que un consejero de nuestra embajada comentó: ‘En adelante, la Argentina va a ser recordada en este país: Firpo, Perón … y Merlo’. Una exageración por supuesto” hasta aquí lo relatado por el mismo protagonista.

Otro testimonio de oro esta vez: Evita escribe, “este avión llegará con ropa y zapatos hechos en la Argentina, representando la bondad de nuestro conductor y de lo que somos capaces de hacer por los desposeídos. Sirvas este ejemplo este acto y esta ayuda que lo hacemos con todo el respeto y todo el cariño por el gran pueblo de los Estados Unidos y humildemente le hacemos llegar nuestro granito de arena de ayuda”.

El avión llegó una semana antes de la asunción a la presidencia de Truman, en Washington la pobreza llegaba a más del 47% de los niños en su mayoría de origen afroamericano.

Fueron días de gran revuelo en la prensa, atravesados por el qué dirán, de ahí que no se enteren los rusos

En varios artículos  deslizaban comentarios acerca de la ayuda insinuando oscuros intereses; tanto fue así que la embajada argentina le envío una nota al Departamento de Estado opinando que era un gesto filantrópico normal del que no debían extraer intenciones rebuscadas, el Departamento de Estado en su respuesta consideró que no había que buscar los 5 pies al gato y que calificaba de bien intencionado el acto

Frente a estos artículos injuriosos, llegaron a la embajada miles de cartas de agradecimiento por esta ayuda, no es de extrañar, los humildes estén donde estén, vivan donde vivan, agradecen siempre la mano extendida que los reconoce en sus necesidades.

María Cristina Campagna 15/05/2026