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Aquel Mundial

Comparto con Uds. un aconteciendo que vivimos Rosa (mi mamá), Juan Carlos (mi esposo), Greta (mi hija) y yo. Antes el contexto: después de iniciada la última dictadura cívico-militar los dos primeros años fueron feroces, desaparecían trabajadores, campesinos, jóvenes militantes, jóvenes que no militaban, mujeres, estudiantes, monjas, religiosos, etc. Fueron dos años donde la angustia estaba retratada en miles de rostros. Cada día te enterabas de uno, dos, tres casos más, No me voy a olvidar cuando subí a un colectivo lleno de gente, se acerco un amigo y me susurró: «Rezá por Pablo que está en la ESMA». Pablo Gazzarri cura que murió en la ESMA amigazo compartimos muchas alegrías y tristezas desde los primeros años de su cursada en el Seminario de Devoto.

En ese contexto de país ensangrentado se desarrolló el Mundial 78 en Argentina. El último día con el triunfo de Argentina, miles salieron a la calle hacia el centro, y aquí el acontecimiento que voy a relatar, el acontecimiento para mí fue un acontecimiento, aunque parezca una exageración.

Anochecía, salimos de casa y subimos a nuestro Citroen 3 CV para llevar a mi mamá a su casa (ella Vivía en Mataderos y nosotros en Chacarita), un vecino de la cuadra de casa, le dió una banderita argentina a Greta mi hija mayor que tenía dos años y un detalle: a mí me faltaban días para parir a mi segundo hijo Joel. Tomamos Juan B. Justo, camino obligado. Esa Avenida tan amplia entonces, vacía en nuestro sentido, eramos los UNICOS que íbamos hacia el oeste. La otra mano hacia el centro autos, camiones, colectivos escolares, camionetas, todos llenos gente con banderas al Grito «¡¡ Argentina, Argentina!!». Greta chiquita aún no hablaba muy bien con su banderita también acompañaba con un agertina agertina…

Mientras esto ocurría, yo lloraba a moco tendido diciendo: que le pasa a mi pueblo y otras pavadas por el estilo. Mi mamá, me decía «cálmate vas a tener un parto en el auto…» no me acuerdo cuanto lloré creo que lloré por todos y por nuestros desaparecidos, por todas las angustias de los que estábamos sintiendo sus ausencias, por mis miedos, o ¡¡qué sé yo!! y hoy, aun cuando pienso en ello, me sigo sintiendo triste muy triste, aunque sin lagrimas…

María Cristina Campagna 31 /05/2026   


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